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GANADORES DEL CONCURSO DE ESCRITURA CREATIVA

1er PREMIO Alexandre FERAY

Texto: Allí y mañana: corrida de sueños

Nivel intermedio 1

Allí y mañana: corrida de sueños (Juan-María, Nivel B1)

Paseíllo

Somos Juan y María. Nos casamos exactamente diez años después el final de la guerra civil en nuestro precioso pueblo de Andalucía.
De pequeño, nos gustaba ir a ver los toros en el campo, pero nunca he tenido el valor para saltar la barrera y afrontarlos, como lo hizo nuestro famoso vecino El Cordobés.
Siempre hemos vivido en el respecto y el amor de las tradiciones españolas, y los hemos ensañado a nuestros hijos.
Cuando hay feria en nuestro pueblo, vamos a ver la corrida vestido con traje de gala porque estamos orgullosos de perpetuar la nobleza del arte taurino.
Antes de morir, nuestro sueño es ir a Córdoba para ver la tumba de Manolete.

Tercio de varas

Soy María. En esta fotografía, estoy al lado de mi marido Juan y de nuestro hijo, el chiquitito Juanito.
Somos de Andalucía, del mismo pueblo. Un pequeño pueblo pobre y aburrido, lleno de tontos.
Los jóvenes, como mi hermano, no saben qué hacer y se aburren mucho. Matan el tiempo montar en moto enseñado sus músculos.
Pero recientemente hemos realizado nuestro sueño: mudar a Madrid y comprar un piso nuevo cerca de la ciudad. Aquí, todo es más moderno y tiene estilo.
Estamos contentos porque con el bueno suelo de Juan, podremos emplear un ama de casa africana para cuidar a Juanito.

Tercio de banderillas

Soy Juan, pero mis amigos me llaman Ragging Bull. Me llaman así porque dicen que me parezco a Robert de Niro. Personalmente, prefería parecerme a Al Pacino en Scarface.
Me gustan mucho las películas americanas, especialmente los cuentos de mafia. ¡Los mafiosos tienen estilo! No como mis padres que no tienen presencia ni dinero. Ni siquiera pueden comprar entradas en la sombre para la corrida, aunque es la única cosa que le interesa.
Yo me siento aquí en mi pueblo como un toro en la arena. Por eso, me importa tanto la libertad que me da la moto.
Esta noche, vamos a quedar y montar en moto con las chicas. Hay una chica, María, que me cae bien.
Yo sueño de vivir en Nueva York con ella. Así, podré cantar a mi novia “María, María, María. I’ve just met a girl named María” como Toni en la película West Side Story.

Tercio de muerte

Soy María de Mauritania. Hace mucho tiempo que sueño de España. Ahora por siempre.
Descanso en paz del gran viaje a través África y el mar Mediterráneo. 
Teníamos que escondernos, luego teníamos que correr sobre la lluvia, luego saltar en los barcos y afrontar la tormenta, las olas y el frío.
Estaba motivado como nadie porque veníamos a España para cuidar a un niño de Madrid que se llama Juan, como mi marido.
Pero nunca he visto la costa española. La policía me ha recogido en el mar y puesto en una bolsa de plástica. Así se ha muerto mi sueño de España.

2º PREMIO Alberto BIANCO

Texto: Recuerdos de mi infancia de El Mar

Nivel inicial 2

Letanía

« Recuerdos de mi infancia » de El Mar (Curso inicial dos)

Cuando miro este conjunto de imágenes no pienso en la representación de lo sagrado, sino en mi infancia. Muchas imágenes de mi infancia me vuelven a la memoria. Estas imágenes están relacionadas con mis dos avuelas. Viví toda mi infancia en un pueblo en Sicilia que se llama Alcamo. Sicilia es una tierra que por razones culturales y históricas se parece mucho a Andalucía, donde estas fotos fueren sacadas. En este conjunto de fotos hay un primer plano de manos de mujeres con guantes de encaje que tienen un rosario durante la procesión de la Semana Santa. Cuando era niňo, pasaba todas las tardes en casa de mi abuela materna, porque mi madre trabajaba. Mi abuela se volvió ciega después de la muerte de su hijo, mi tio. Por consiguiente, ella no podía salir y se quedaba en casa. Se pasaba la vida en casa dando vueltas a algunos ritos a los que no quería renunciar. Así, todas las tardes a las cinco, mi abuela tomaba su rosario de oro y coral que su madre le había regalado y recitábamos juntos el rosario. De vez en cuando yo reía porque si yo no recitaba el Ave María come decía ella, se enfadaba e yo tenía que volver a empezar. De todos modos, después de un poco de entrenamiento, conseguía satisfacerla. Ese momento era muy importante para ella ; no quería que yo contestara al teléfono. La pobrecita creía que recitando el rosario, podía recuperar la vista. El rosario también esta relacionado con mi abuela paterna. En el pueblo donde nací yo, hay un santuario dedicado a la Virgen de los milagros. Durante el mes de mayo, mi abuela iba al santuario todos los días a las seis de madrugada. Me acuerdo que el aňo de mi selectividad, mi abuela me obligó a ir al santuario con ella. Según ella, si no hubiera ido al santuario, no habría aprobado mi selectividad. El santuario está todavia en la parte baja del pueblo. Antes de llegar al santuario, hay todavia una calle adoquinada. Cuando mi abuela llegaba allí, se quitaba los zapatos, y descalza bajaba hasta el santuario. Solamente a partir de allí, empezaba a recitar el rosario. Me acuerdo que el rosario de mi abuela era de madera de olivo y de plata. Me acuerdo de estos momentos con ternura. Aunque yo refunfuňaba, yo sabía que estaba viviendo momentos intensos con mi abuela. Ademas, cuando volvámos del santuario, mi abuela me llevaba al bar para desayunar con un zumo de naranja y un pastel. Mi abuela sabía también que no tenía mucho tiempo porque tenía que estudiar para mi examen, pero según ella tenía que ir al santuario para aprobar la selectividad. Me acuerdo todavía cuando llamé a mi abuela por teléfono para decirle que había aprobado la selectividad y que era el primero ; ella dijo : « La Virgen oyó mis rezos y vio las heridas bajo mis pies ». Me reí y no dije nada. Desgraciadamente una página es demasiado corta para contar todos mis recuerdos, pero el rosario no es una imagen religiosa para mí, sino uno de los muchos objetos de mi infancia en Sicilia.

TERCER PREMIO Regine FERAUT

Texto: El embalse

Curso de literatura hispanoamericana

El embalse Estamos en Aldeaseca a principios de los años sesenta. Soy el fotógrafo del periódico ABC y estoy encargado de cubrir las numerosas inaguraciones de embalses y centrales hidroeléctricas que son la gloria de la política del Generalísimo.

De tantos embalses que está inagurando le han apodado “el rana”.

La foto en blanco y negro sólo enfoca en picado vertiginosos la pared de hormigón del embalse y el mar interior que acota. Matices de grises. Un poquito de cielo que se adivina infinito y nada más.

Lo hice adrede: unos verán la majestad de la obra en su desnudez y su belleza, otros verán o imaginarán lo que no se ve: un pueblo sepultado, cuya torre asomará en los veranos de sequía, al otro lado de esta pared. Cerrando los ojos verán a los habitantes cargando sus enseres en el carro tirado por mulas, reprimiendo a duras penas sus lágrimas los mayores, o llorando a lágrima viva los niños. Sabían que se iban para vivir en chabolas cerca de una gran urbe. Desarraigados, sí. No tenían otra elección a no ser la de pegarse un tiro después de matar al perro para que no sufra.

¿Y cuántos peones murieron aplastados durante la construcción de la flamante Central eléctrica? Pero el Caudillo no les dedicará ningún homenaje en su discurso. Por eso no he querido darle protagonismo.

Está detrás de mí, con toda la comitiva, con todos los campesinos que han traído en autobuses gratuitos para aplaudirle y corear su nombre y el de su ministro de Obras Públicas: Artajo.

Las voces aclaman: Franco, Artajo…Franco, Artajo… Y entonces oigo a un andaluz guasón:

¿Ar Tajo? Ni hablar ¡Ar Guadarquivir que está más cerca!

 

 

Premios inesperados

Fabienne CAPOMAZZA

Texto: INSTANTES Expresión oral

INSTANTES

Es un día ordinario, el viento sopla suavamente y el sol brilla. He decidido andar por esta ciudad de la península cerca del mediterráneo.

Estoy andando aquí, en este lugar por ser.Lo más importante es la mirada que puedo tener y capturar en mi memoria, por la eternidad : escenas de vida, impresiónes , paisajes de esta tierra. Estoy caminando lentamente por las calles. Me acerco a una casa abierta y miro. Cerca de la puerta de la entrada, hay una fotografía de la familia. Un padre, una madre con los hijos bien vestidos. La esposa parece sola en su cabeza, su ropa es blanca como su vestido de boda. Está lejos el tiempo de la boda.

Ahora, se volvió una madre, una esposa. Esta imagen me aburre. En este espacio familiar todo parece limpio, pero insípido y inodoro.

A la esquina de otra calle, estoy impresionado por la oscuridad, la humedad. Y sobre todo, por este grupo de extranjeros, que han abandonado sus país con único equipaje, la esperanza de una vida mejor.Soñareron. Pero, la realidad es distincta. Tengo, un sentimiento de vergüenza frente a estos hombres que luchan para sobrevivir. Todo esto me provoca un malestar . Paseando. Una imagen disipa otra.

Pienso en esté momento fugitivo en el lado fragíl de la vida, en a la muerte. Estoy en este instante como una acróbata, más precisamente como una equilibrista, andando paso a paso, sobre el hilo de la vida, encima de mi cabeza el infinito y bajo de mis pies el vacío. Me siento súbitamente reducida a un soplo.

Pienso en todos los caminos, me parezco a un peregrino que se para delante de cada cruz; en la cruz de mi vida, cuando el plano horizontal y el plano vertical se reunen.

Pienso en mi padre que luchó contra la enfermedad, como un torero se prepara para luchar hasta la sangre para ganar el combate : resistir , existir hasta el final, con orgullo, sentirse vivir hasta sus propias límites.

Miro el mar que parece en este instante como un lago. Me acerco a la ribera pero todo es muy tranquilo. A lo largo de la playa, hay casas blancas donde el silencio invita a la paz. Escucho el ruido del agua y pienso en el tiempo que pasa. Qué tiempo ?Lo de los amores efímeros, como estos amantes que viven una relación sin futuro.

Caminando, encuentro un grupo de jóvenes con motos. ¿Qué hacen ? Observan perros. Esperan, charlan de todo y de nada. Estan en la edad de todos los riesgos. No saben que el tiempo es muy precioso. Estoy cansada y decido beber un cortado en mí café preferido que se llama “el Palentino”.

Hay mucha gente en la terraza. Me siento. Observo cada cara de las personas como se desgrena cada grano de un rosario y imagino la vida de cada uno. Escucho también sus litanías sobre sus problemas : de trabajo, de familia, de corazón. Lo que me impresiona siempre es la tristeza, la soledad de cada persona delante de sus bebidas con o sin azúcar.

Todas las caras me revelan mi humanidad con el lado negro y blanco, aquí et ahora, para alcanzar el deseo de curiosidad y gozar de todos los instantes a la velocidad de un click de fotógrafo.

Faroza

Catherine CORBERAND

Texto: AQUÍ Y AHORA

Superior 1 Taller de teatro

AQUI Y AHORA

Soy yo, el último de la fila de los extraños. ¿Me veis con mi maleta en la espalda y un bolso en la mano? No es que la foto esté desenfocada sino que todos nosotros estábamos temblando, el suelo tangueaba, nuestros pasos tropezaban en la precipitación, hasta la noche temblaba de incertidumbre.

No les hablaré de antes de aquella noche, sólo que vengo de otro lado del mar. Emprendí este viaje tremendo porque en aquel tiempo era tan dura mi vida cotidiana, como la de mis compañeros, que para sobrevivir solíamos pensar sólo en cualquier otra parte del mundo y en cualquier tiempo futuro. Fue en aquel momento incierto, en aquella noche temblando cuando Matías me sacó una foto en esta fila de los desarraigados. Entonces, sin papeles, sin identidad, sin recuerdos, sin pensamiento, sin amor, sin nada, me encontré encarado con la realidad: yo estaba perdido en un país deseado pero desconocido.

Sin embargo, gracias a la foto de Matías, yo existo un poco, esta foto es la prueba de que he conseguido mi primera meta: dejar detrás de mí una vida sin futuro. Pues hace días que estoy allí colgado en la foto, parado en este temblor negro de mis primeros pasos sobre la tierra de España.

Cada día con mucha atención voy escuchando, dicho en voz baja, los comentarios de los que vienen a mirar las fotos y me dan ganas de descubrirlas yo también. Quiero darme cuenta por mí mismo de lo que está enseñado de España, este país donde tengo que aprender a vivir aquí y ahora. Entonces ya está decidido, ahora mismo, esta misma tarde ¡salgo de la foto!

Desde la primera vuelta ¡qué sorpresa! En estas fotos no hay nada que ver con lo que evocábamos entre compañeros para animarnos en nuestro proyecto de zafarnos. Se nos había hablado de lo del espíritu de la fiesta, o sea el hecho de que la música y el baile forman parte de la vida de los españoles y que a ellos les gusta compartir copas con los demás hasta en la calle. Por lo contrario, el mundo que veo en esta serie de fotos parece cuajado, triste, pesimista, como si estuviera sin porvenir. Quizás por fin la vida aquí no sea tan fácil como lo creíamos vista desde muy lejos…

¿Sería esto lo que los fotógrafos quieren sugerir? ¿Qué significan estas mujeres viejas en traje de novia? ¿Quiénes son estas familias con actitud de dignidad solemne? ¿Tienen niños que saben jugar en la calle? Aún la calle está vacía sin vida. ¿Qué esperan los adolescentes en sus motocicletas? Yo, si tuviera una de estas motocicletas, seguro que iría de pronto al encuentro de este país y de sus habitantes. ¿Esta gente tendría demasiados recuerdos y por eso no se siente libre? Para mí, el desarraigado, lo de la memoria no tiene el mismo sentido. Me siento totalmente liberado del pasado y de los recuerdos, pero no totalmente libre, en el fondo de mi corazón me quedan las caras de los seres queridos. Para respirar un poco después de esta primera vuelta algo deprimente, me acerco a la foto de un campo con un árbol y me paro delante. Curiosamente me da la impresión de que este árbol me tranquiliza un poco.

No está dicho pero me parece que este país está en paz, que la gente no pasa hambre, pero quizás no sea suficiente para que la gente se sienta feliz.

Sin embargo, la muchedumbre en los retratos del metro de Madrid me regocija, las personas son de todos orígenes, de todas edades, de todos tipos. Parecen tener prisa camino del trabajo. Espero un día estar entre ellos, ahí es donde quisiera hallarme en mi sitio. De la misma manera, me gusta mucho lo del bar El Palentino. El bar es algo raro para mí, me gustaría mucho formar parte de esta gente que puede encontrarse en un lugar de descanso y de proximidad para tomar algo con quien nos dé la gana.

Lo he entendido bien: no son fotos de propaganda turística, son documentales. Pero tengo que decir que esta visión un poco apagada de España no me desanima. A lo contrario me da muchas ganas de descubrir este país, su tierra y sus habitantes. Ya es el momento de hacerlo. Tengo que lanzarme porque yo también quiero vivir en España, aquí y ahora…

YO SIN NADA

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