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“Pasados que sean los años, cuando al juicio apasionado y sectario de las horas de lucha suceda el sereno y frío del historiador veraz, Azaña quedará definitivamente colocado en el altísimo lugar que le corresponde.” Diego Martínez Barrio.
En este capítulo de nuestra colección están presentes las monografías publicadas desde el año 1932 hasta hoy, en las que tienen cabida los estudios y biografías, novedades o reediciones, que van apareciendo en el mercado editorial.
Hemos integrado en todas aquellas obras que tienen a Manuel Azaña como objeto de estudio, sin distinción del color político ni la intencionalidad (ya elogiosa, ya crítica) del autor. Así se incluyen títulos como el de Nicolás González Ruiz, Azaña: sus ideas políticas, sus ideas religiosas, el hombre (Gráfica Universal, 1932), que fustiga a un Azaña Presidente del Gobierno de la República; u otras más elogiosas escritas desde el exilio como Azaña: el gobierno (Editorial Moderna, 1941), de Francisco Villanueva, editado en México, o El pensamiento político de Azaña (Patronato Hispano-Argentino de Cultura, 1943), de Guillermo Díaz Doin, publicado en Buenos Aires.
Azaña fue sistemáticamente denostado por los vencedores durante la dictadura. A sus rasgos físicos poco agraciados se le sumaba un supuesto carácter diabólico que dejó muy enraizada una imagen negativa de su persona. Romper con ese arquetipo y ofrecer una versión menos tendenciosa durante los últimos años del régimen de Franco fue la voluntad de dos obras presentes en nuestros fondo: La vocación de Manuel Azaña, de Juan Marichal, publicada en Cuadernos para el Diálogo en 1968, y Don Manuel Azaña Díaz (Ed. Nauta, 1972), de Emiliano Aguado. La publicación por la editorial Castalia de La velada de Benicarló, en 1974, confirmaba ese proceso de reivindicación de la figura y el legado de Azaña que, con la muerte del dictador, se hizo patente.
Igualmente, en el terreno biográfico merece un lugar distinguido la obra que Cipriano de Rivas Cherif escribiera durante sus años de prisión, Retrato de un desconocido: vida de Manuel Azaña, de la que tenemos la edición íntegra de Grijalbo de 1980, más completa que la primera edición mejicana de Oasis de 1961. En ese mismo año del centenario de su nacimiento, se publicaba en Plaza y Janés Azaña: los que le llamábamos Don Manuel, de la periodista Josefina Carabias, testigo directa de los convulsos años de la República; y también la obra colectiva Azaña, dirigida por Vicente Alberto Serrano y José María San Luciano, publicadas en Edascal.
En 1990, en el 50 aniversario de su muerte, se publica una obra esencial para la comprensión del Azaña gobernante y hombre público, Manuel Azaña: una biografía política (Alianza, 1990), de Santos Juliá, una crónica detallada y rigurosa del periodo que va de 1931 a 1936. En ese mismo año se celebró en Montauban el congreso internacional Azaña et son temps, bajo la dirección de Jean-Pierre Amalric y Paul Aubert, con la participación de los más eminentes especialistas, cuyas actas, publicadas por la Casa de Velázquez, vieron la luz tres años después, en 1993. Contemporáneamente a esas jornadas, se inauguraba en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid la exposición Azaña que se prolongaría hasta enero de 1991. El catálogo de dicha exposición, publicado por el Ministerio de Cultura con numerosos artículos de expertos, forma parte de nuestra colección.
Por supuesto, en este capítulo son obligadas las referencias a autores que se han distinguido en el estudio y edición de obras sobre Azaña. Así, de José María Marco, están presentes La inteligencia republicana, Manuel Azaña, 1897-1930 (Biblioteca Nueva, 1988) y La creación de sí mismo: ensayo sobre la literatura autobiográfica de Manuel Azaña (Biblioteca Nueva, 1991); y de Ángeles Egido contamos con Manuel Azaña, entre el mito y la leyenda (Consejería de Educación y Lectura de Castilla-León, 1998) y otras tres obras dirigidas por la misma autora: Manuel Azaña, pensamiento y acción (coeditada con Alicia Alted y María Fernanda Mancebo; Alianza, 1996), Azaña y los otros (Biblioteca Nueva, 2001) y Republicanos en la memoria: Azaña y los suyos (Eneida, 2006).
Otras monografías han sido fruto de trabajos sobre aspectos de la obra política o literaria de Azaña. El estudio de su gestión al frente del Ministerio de la Guerra ha inspirado dos obras presentes en nuestro fondo: D. Manuel Azaña y los militares (Actas, 1997) y Las principales reformas militares de Azaña, de Jesús María Ruiz Vidondo (Grafite, 2004). Por otra parte, el estilo literario de Azaña es analizado desde el punto de vista lingüístico por María Ángeles Hermosilla Álvarez en su obra La prosa de Manuel Azaña (Universidad de Córdoba, 1991) a la vez que su obra es objeto de crítica literaria para Jesús Ferrer Solá en Manuel Azaña: una pasión intelectual (Anthropos, 1991).
Por último, queremos hacer una mención especial al libro El lucernario (Península, 2004), en la que el autor, Juan Goytisolo, hace un repaso personal y emotivo a la obra de Azaña en todas sus manifestaciones literarias, descubriendo para sí y revelando para el lector toda la vigencia de esa obra.